¿Financiará el sector privado la energía sin conexión a la red?

07 de julio de 2016 - Tobias S. Schmidt

Proporcionar servicios energéticos modernos a los más pobres del mundo es todo un desafío de inversión. La iniciativa Energía Sostenible para Todos de las Naciones Unidas (SE4All) estima que el acceso a la energía en los países en desarrollo requiere inversiones de USD 45 mil millones anuales para 2030 para enfrentar este reto1. Esto significa que se tienen que quintuplicar los USD 9 mil millones anuales que se invierten actualmente para el acceso a la energía – lo cual no es nada fácil si se tiene en cuenta los bajísimos presupuestos del sector público, especialmente en los países en desarrollo.

En mi opinión, proporcionar servicios energéticos modernos a las 1,300 millones de personas sin acceso a electricidad y a los 2,700 millones que dependen de la biomasa para cocinar2 no es algo que se pueda lograr sin que el sector privado financie gran parte de estas inversiones. Por lo tanto, la pregunta sobre si el sector privado financiará o no la energía rural fuera de la red es decisiva. La buena noticia es que el sector privado – en teoría – tiene la presencia económica para proporcionar financiamiento a la escala requerida, en tanto que los mercados de capital internacional ascienden a más de USD 200 billones3. Sin embargo, los inversionistas y financieros del sector privado, ya sea proveedores de deuda o patrocinadores de capital, requieren ciertas condiciones para sentirse seguros de invertir a una escala significativa. Dada la gran cantidad de personas que carecen de acceso a servicios energéticos modernos, tales condiciones en el sector de la energía sin conexión a la red apenas existen.

¿Cuáles son estas condiciones? Por supuesto que existe toda una gama de tipos distintos de inversionistas en el sector privado, pero es válido afirmar que la mayoría de los inversionistas consideran, en principio, tres parámetros fundamentales: el retorno, el riesgo y la escala.

Retorno de la inversión

A diferencia de la mayoría de los donantes o del sector público, los inversionistas privados exigen un retorno de sus inversiones por encima de cierto umbral, también conocido como tasa crítica de rentabilidad. En otras palabras, los ingresos de un proyecto de electrificación financiado por el sector privado deben no solo cubrir la depreciación de los equipos, los gastos operativos tales como salarios, el servicio de deuda y los gastos de interés que se pagan a los bancos, por ejemplo, sino también proporcionar una renta anual para el patrocinador del capital por encima de una tasa crítica de rentabilidad determinada. Para aumentar los ingresos y ayudar a superar la tasa crítica de rentabilidad se podrían combinar varias fuentes de valor en un modelo de negocio – como subsidios del gobierno nacional o ingresos provenientes de los mercados mundiales de carbono. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que la fuente más importante de ingresos serán los pagos efectuados por los mismos consumidores de la energía: los pobladores de las aldeas4.

Para garantizar un ingreso sostenido durante toda la vida útil de la inversión, los modelos de negocio para aldeas inteligentes deben asegurar que exista una dinámica positiva de ingresos en la aldea5: el uso de los servicios energéticos modernos debe generar un aumento de ingresos para los aldeanos. Esto ayuda a que puedan costear el consumo de estas formas modernas de energía a la larga y así proporcionar suficiente retorno a largo plazo para el inversionista privado. Pero, ¿cuán alta es la tasa crítica de rentabilidad? ¿Cuánto retorno es suficiente? Esto depende mucho del segundo factor relevante: el riesgo.

Tabla 1. Riesgos comunes en proyectos de electrificación, los actores que generan estos riesgos y su nivel de gobernanza4, 6

Riesgo Actor Nivel de gobernanza
Riesgo regulatorio: permisos, acceso al mercado, regulación del mercado energético Sector público Nacional/(local)
Riesgo de expansión de la red: llegada de la red central Servicio de electricidad/operador de la red/regulador de la red Nacional/sub-nacional
Riesgo tecnológico: calidad del equipo y planificación del proyecto Proveedor de tecnología/ contratista de ingeniería Internacional/nacional/(local)
Riesgos operativos: equipo de operación y mantenimiento Desarrollador del proyecto Local
Riesgo de financiamiento Sector financiero Nacional/internacional
Cliente: riesgo de pago Aldeanos Local
Público: aceptación del riesgo Público general Nacional/local

Riesgo de la inversión

El retorno mínimo que requiere un inversionista depende de los riesgos presentes en un proyecto. Cada riesgo adicional eleva la tasa crítica de rentabilidad. Hay ciertos riesgos que pueden incluso ser un impedimento para la inversión, haciendo que los proyectos no tengan ningún atractivos para los inversionistas del sector privado. Los inversionistas privados – en especial los que estén dispuestos a invertir en infraestructura a largo plazo como la que se requiere para la electrificación – por lo general son adversos a los riesgos. Al mismo tiempo, sin embargo, muchos proyectos de electrificación están plagados de riesgos altos derivados de diferentes partes involucradas a distintos niveles de gobierno (Tabla 1).

Algunos riesgos pueden abordarse con el modelo de negocio del empresario de electrificación, pero otros están fuera del control de estos empresarios y deben ser abordados por el sector público. Un ejemplo de un riesgo de este tipo para un inversionista es una aldea que haya sido electrificada por un inversionista del sector privado y que ahora se incorpore a la red eléctrica central: las tarifas de electricidad de las redes centrales son más bajas y a menudo tienen muchos subsidios y socavan el modelo de negocio de los inversionistas del sector privado4.

Escala de la inversión

Por lo general a los inversionistas privados no les gustan los proyectos de pequeña escala. Esto es debido al gran esfuerzo y los altos costos en que se incurren para la evaluación de las fuentes potenciales de retorno y los riesgos de cada proyecto. Los distintos tipos de proyectos requieren, por lo general, diferentes disposiciones legales que generan costos adicionales. Estos costos de evaluación y estructuración generalmente ocurren mucho antes de que una inversión pueda generar retornos y normalmente no aumentan mucho con el tamaño del proyecto, por lo que una inversión más grande les resulta más atractiva.

Al mismo tiempo, casi todos los proyectos que proporcionan servicios energéticos modernos a aldeas requieren inversiones relativamente pequeñas7. Los instrumentos de micro finanzas pueden ser apropiados para los servicios a nivel del hogar, como lámparas solares, cocinas eficientes o sistemas solares caseros. Sin embargo, las soluciones a nivel de aldea, como las mini-redes eléctricas, requieren escalas de inversión que son, por un lado, demasiado grandes para los inversionistas de micro finanzas y, por el otro, demasiado pequeñas para los inversionistas de infraestructura clásicos (energía).

Para las soluciones a nivel de aldeas, una opción a futuro es unir varias mini redes operadas independientemente en diversas aldeas bajo una sola entidad legal de inversión. Si bien esto requiere mayores esfuerzos de planificación, operativos y de capacitación, no sólo permitiría alcanzar escalas de inversión que resulten más interesantes para los inversionistas de infraestructura, si no que conlleva una segunda ventaja potencial: gracias a la unificación de varias aldeas, la diversificación de riesgos podría resultar en un efecto cartera, reduciendo la tasa mínima de retorno requerida por los inversionistas.

Implicaciones de las políticas

Los responsables de la formulación de políticas desde niveles globales de gobierno hasta el nivel local, que tienen como objetivo incrementar la contribución del sector privado al financiamiento de la energía rural sin conexión a la red pueden ayudar a crear condiciones más favorables para el financiamiento del sector privado. Para ello, comprender los tres criterios clave de los inversionistas privados es un buen punto de partida.

Recomendación

Los responsables de la formulación de políticas en los países donantes, y también en los países en desarrollo, deberían apoyar futuras investigaciones sobre los temas enumerados en el Cuadro 1 con respecto al desarrollo y expansión de las aldeas inteligentes en los países en desarrollo.

Hay temas clave en lo que se refiere a la cuantificación de los riesgos, el tamaño del efecto cartera, la posibilidad de combinaciones de expansión de la red y electrificación sin conexión a la red, y la viabilidad de la reforma de las políticas – especialmente ahora que hay un nuevo impulso internacional gracias a la iniciativa SE4All y la política climática post Kioto.

Cuadro 1. Opciones de políticas 5

En relación al retorno

  • Para proporcionar un retorno adecuado a los inversionistas, el sector público podría proporcionar un cofinanciamiento a través de asociaciones público-privadas8. Pero los subsidios también son importantes4. Los responsables de la formulación de políticas a nivel nacional pueden eliminar las regulaciones que ponen límites muy bajos a los ingresos de la energía.
  • Muchos países no permiten que los proyectos de electrificación cobren tarifas de electricidad superiores a las de la red, que por lo general están muy subsidiadas, a pesar de que los pobladores tienen una mucho mayor voluntad y capacidad de pago4.
  • A nivel internacional, los responsables de la formulación de políticas que diseñan mercados de carbono con mecanismos de compensación o que apoyan acciones de mitigación nacionalmente apropiadas (NAMAs; por sus siglas en inglés), pueden proporcionar un apoyo diferenciado para proyectos con un alto impacto en el desarrollo9. Como los proyectos de acceso a la energía suelen tener un alto impacto en el desarrollo se beneficiarían de mayores ingresos de carbono.

En relación al riesgo

  • El abordar los riesgos de la inversión suele ser llamado controlar o reducir los riesgos10. Para reducir los riesgos, éstos pueden mitigarse abordando sus causas de origen, como en la reforma de las políticas; los riesgos pueden transferirse a terceros a través de garantías o instrumentos de seguros; o pueden ser compensados mediante el aumento del retorno esperado.
  • Las investigaciones de proyectos de energía renovable conectada a la red6 han demostrado que mitigar los riesgos es el enfoque más rentable, seguido por la transferencia del riesgo.
  • Por lo general, compensar los riesgos es ineficiente. En el caso de las aldeas inteligentes esto implica una estrategia específica para ellas que incluya una reforma de políticas para reducir o erradicar totalmente los riesgos generados por políticas. Cuando tal reforma no es suficiente, o se ve impedida por las realidades políticas, los gobiernos nacionales deben proveer instrumentos de transferencia del riesgo a través de sus bancos nacionales de desarrollo o instituciones internacionales, como los bancos regionales de desarrollo o el Banco Mundial.
  • Hasta la fecha los instrumentos de transferencia de riesgo específicos para aldeas inteligentes no existen y deberían ser desarrollados.

En relación a la escala

  • Es importante desarrollar una estrategia para aldeas inteligentes con metas claras para llegar a la escala. Mientras que los conceptos tendrán que adaptarse a cada una de las aldeas, desde la perspectiva del inversionista es importante que se eviten muchos conceptos que compitan entre sí, lo cual permitiría modelos de negocio relativamente estandarizados.
  • El nivel de gobierno de esta estrategia dependerá del tamaño del país: en países más grandes, como la India, podría ser más eficaz una estrategia a nivel subnacional (estados federales); en países más pequeños, una estrategia nacional o incluso regional tendría sentido para alcanzar la escala de inversión.

Reconocimiento

El autor desea agradecer a Steven Comello, Abhishek Malhotra, Anshuman Sahoo, Mayukh Samantha, Gireesh Shrimali y Oliver Waissbein. Las conversaciones con ellos proporcionaron información muy útil.

Referencias

  1. Banerjee, S.G., Bhatia, M., Azuela, G.E., Jaques, I., Sarkar, A., Portale, E., Bushueva, I., Angelou, N. and Inon, J.G. 2013. Global Tracking Framework: Sustainable Energy for All. The World Bank, Washington, DC, USA.
  2. IEA. 2014. World Energy Outlook 2014. International Energy Agency, Paris, France.
  3. McKinsey Global Institute. 2011. Mapping Global Capital Markets 2011. McKinsey Global Institute, Paris, France.
  4. Schmidt, T.S., Blum, N.U. and Sryantoro, W.R. 2013. Attracting private investments into rural electrification: A case study on renewable energy based village grids in Indonesia, Energy for Sustainable Development 17: 581–595. Elsevier, Amsterdam, Netherlands.
  5. Schnitzer, D., Shinde, L.D., Carvallo, J.P., Deshmukh, R., Apt, J. and Kammen, D.M. 2014. Microgrids for Rural Electrification: A Critical Review of Best Practices Based on Seven Case Studies. United Nations Foundation, Washington, DC, USA.
  6. Waissbein, O., Glemarec, Y., Bayraktar, H. and Schmidt, T.S. 2013. Derisking Renewable Energy Investment: A Framework to Support Policymakers in Selecting Public Instruments to Promote Renewable Energy Investment in Developing Countries. United Nations Development Programme (UNDP), New York, NY, USA.
  7. ESMAP. 2007. Technical and Economic Assessment of Off-Grid, Mini-Grid and Grid Electrification Technologies. Energy Sector Management Assistance Program, The World Bank, Washington, DC, USA.
  8. Bhattacharyya, S.C. 2013. Financing energy access and off-grid electrification: A review of status, options and challenges, Renewable and Sustainable Energy Reviews 20: 462–472. Elsevier, Amsterdam, Netherlands.
  9. Bakker, S., Haug, C., Van Asselt, H., Gupta, J. and Saïdi, R. 2011. The future of the CDM: Same same, but differentiated? Climate Policy 11(1): 752–767. Taylor & Francis, Abingdon, UK.
  10. Schmidt, T.S. 2014. Low-carbon investment risks and de-risking, Nature Climate Change 4: 237–239. Macmillan, London, UK.

Autor

El profesor Dr. Tobias Schmidt es profesor asistente de política energética en el Instituto Federal Suizo de Tecnología (Swiss Federal Institute of Technology – ETH Zürich) y jefe del Grupo de Política Energética, de ciencias políticas y sociales del departamento de humanidades de dicha universidad.