WR16: Smart Villages in South America

[:en]While South American countries have made significant progress in energy access, tens of millions of people (more than 30 million, according to conservative estimates) do not have access, particularly in remote areas. From 24-26 January 2016, experts from across the region gathered to discuss the challenges and opportunities for energy access. The forum “Sustainable energy sources for rural electrification in off-grid communities in South America: Challenges and prospects” was co-hosted by Soluciones Prácticas (Practical Action) and the Smart Villages Initiative in Lima, Peru. It marked the beginning of the Smart Villages Initiative’s engagement in South America. Representatives from the public sector, private sector, academia, and civil society attended, spanning numerous countries: Argentina, Bolivia, Brazil, Chile, Colombia, Ecuador, and Peru from South America as well as Canada, the Dominican Republic, Germany, the United Kingdom, and the United States.

The forum aimed to facilitate analysis and exchange between the public and private sectors, academia, and civil society based on first-hand experiences in the field of energy in rural off-grid communities. Topics for discussion included rural electrification; energy generation and distribution; the inclusion of renewable energy sources (RES) in the energy matrix; productive use of energy in rural communities; clean cooking technologies; efficient heating; and rural energy entrepreneurship. The discussions helped to outline new prospects for reducing rural poverty in South American countries through access to, and use of, sustainable energy sources.

In discussions at the workshop, several important themes emerged in terms of challenges and barriers. Energy access, particularly electricity, is limited by geography and the by the dispersed nature of the communities, often made up of indigenous minority groups that are dispersed throughout the countryside. It was noted that remote communities often need tailor-made approaches given the wide variety of reasons for remoteness and the unique challenges of reaching these communities (e.g., in mountains, forests, etc.). Moreover, there are high transaction costs and problems with poor quality and counterfeit products. Financing was a hot topic among participants and featured in the presentations as well as the group discussion at the end of Day 2.

In comparison to some other regions where the Smart Villages Initiative has held workshops, there are fewer small- and medium-enterprises (SMEs) focusing on energy access in South America, though we were fortunate to welcome some SMEs that are working in the region on solar home systems, for example. It was clear, however, that NGOs have a strong presence in many of the countries represented at the forum. Some governments have taken responsibility for, and a lead in delivery of, energy access and the protection of indigenous people’s rights, though this was variable within the region. Over the past few years, several countries in South America have changed status in the eyes of major donors (such as Brazil, Argentina, and Chile) and are no longer considered officially “developing” by the European Union and the World Bank, for example. This change in status for some countries means that financing for development of the “fringes”, the most remote and poorest communities, is particularly affected.

It was also noted that government involvement in energy access can lead to red tape and discourage, or even prevent, private sector participation; the right type of involvement will be necessary going forward. Several speakers also critiqued some governments’ approaches to tendering processes for delivery of energy access initiatives, noting that the selection of the private sector partner should be more rigorous and involve evaluations from experts with experience in the country. The need for better planning and coordination between government ministries—not only those focusing on energy—also featured in the discussions.
Throughout the workshop, speakers called for energy access not to be an end in itself but rather as a means of social inclusion. Examples were given of the ways that energy access can bring people together, such as a small restaurant in the mountains that not only cooked food but provided a warm space for people to gather. Energy access for productive uses was also a central theme: refrigeration had also brought together a fishing community, which was able to store fish and bring them to market regularly instead of in one go.

Many remote communities still need basic levels of energy for lighting and clean cookstoves. Several speakers described the ways in which they had brought light and clean cookstoves to remote communities. Distribution was a challenge given the dispersed nature of these communities. In addition, technical assistance and local know-how (via training, infographics, etc.) were crucial aspects of continued satisfaction with household lighting systems. Several speakers noted that clean cookstoves have been, and will continue to be, crucial for reducing reliance on biomass and solid fuels.[:es]Aunque los países de América del Sur han hecho avances significativos en el acceso a la energía, decenas de millones de personas (más de 30 millones, según cálculos conservadores) no tienen tal acceso, especialmente en áreas remotas. Entre el 24 y 26 de enero de 2016, expertos de toda la región se reunieron para discutir los desafíos y oportunidades para el acceso a la energía. El foro “Fuentes sostenibles de energía para la electrificación en comunidades rurales de América del Sur: Retos y perspectivas” fue coorganizado por Soluciones Prácticas (Practical Action) y la iniciativa Smart Villages en Lima, Perú. Este foro marcó el inicio de la participación de la iniciativa Smart Villages en América del Sur. Asistieron representantes del sector público, el sector privado, la academia y la sociedad civil de numerosos países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú de América del Sur, así como Canadá, la República Dominicana, Alemania, el Reino Unido y los Estados Unidos.

El foro estuvo dirigido a facilitar el análisis y el intercambio entre los sectores público y privado, la academia y la sociedad civil sobre la base de experiencias de primera mano en el campo de la energía en comunidades rurales sin conexión a la red. Los temas de discusión incluyeron la electrificación rural; la generación y distribución de energía; la inclusión de fuentes de energía renovables (FER) en la matriz energética; el uso productivo de la energía en las comunidades rurales; las tecnologías limpias para cocinar; la calefacción eficiente; y el espíritu empresarial rural vinculado a la energía. Los debates contribuyeron a definir nuevas perspectivas para reducir la pobreza rural en los países de América del Sur a través del acceso a, y el uso de fuentes de energía sostenibles.

Varios temas importantes relacionados a los desafíos y obstáculos surgieron durante los debates en el taller. El acceso a la energía, especialmente a la electricidad, está limitado por la geografía y la naturaleza dispersa de las comunidades, a menudo compuestas de grupos minoritarios indígenas que se encuentran dispersos por el campo. Se observó que las comunidades remotas a menudo necesitan estrategias hechas a la medida debido a las múltiples causas de la lejanía y las dificultades únicas para llegar a estas comunidades (por ejemplo, en las montañas, bosques, etc.). Además, existen altos costos de transacción y problemas con productos de mala calidad o que son falsificados. El financiamiento fue un tema central entre los participantes y apareció en las presentaciones y en las discusiones grupales al final del Día 2.

En comparación con otras regiones donde la iniciativa Smart Villages ha realizado talleres, existe un menor número de pequeñas y medianas empresas (PYMEs) enfocadas en el acceso a la energía en América del Sur, aunque tuvimos la suerte de recibir a algunas PYMEs que están trabajando en sistemas de energía solar en la región, por ejemplo. Quedó claro, sin embargo, que las ONG tienen una fuerte presencia en muchos de los países representados en el foro. Algunos gobiernos han asumido la responsabilidad y el liderazgo en la gestión del acceso a la energía y la protección de los derechos de los pueblos indígenas, aunque esto varía dentro de la región. Durante los últimos años, varios países de América del Sur han cambiado de estado en opinión de los principales donantes (como Brasil, Argentina y Chile) y ya no se les considera oficialmente como “en desarrollo” por la Unión Europea y el Banco Mundial, por ejemplo. Este cambio en el estado de algunos países significa que el financiamiento para el desarrollo de los sectores “marginales”, las comunidades más remotas y más pobres, se ve especialmente afectado.

También se observó que la participación del gobierno en el acceso a la energía puede conducir a la burocracia y desalentar, o incluso impedir, la participación del sector privado; será necesario un tipo adecuado de participación para seguir avanzando. Varios de los ponentes criticaron también la manera en que algunos gobiernos enfocan los procedimientos de licitación para la entrega de iniciativas de acceso a la energía, señalando que la selección del socio del sector privado debería ser más rigurosa e incluir evaluaciones de expertos con experiencia en el país. La necesidad de una mejor planificación y coordinación entre los ministerios del gobierno – no sólo los que se centran en la energía – también fue parte de las discusiones.

A lo largo del taller, los diferentes ponentes pidieron que el acceso a la energía no sea un fin en sí mismo, sino una manera de lograr la inclusión social. Se presentaron ejemplos de las maneras en que el acceso a la energía puede unir a las personas, tales como un pequeño restaurante en las montañas que no sólo cocina alimentos sino proporciona un espacio acogedor para que las personas se reúnan. El acceso a la energía para usos productivos también fue un tema central: la refrigeración también ha unido a una comunidad de pescadores, que ahora puede almacenar pescado y llevarlo al mercado con regularidad en lugar de llevarlo todo de una sola vez.

Muchas comunidades remotas todavía necesitan niveles básicos de energía para la iluminación y estufas limpias. Varios ponentes describieron las maneras en las que han llevado luz y estufas limpias a comunidades remotas. La distribución fue un reto, dada la naturaleza dispersa de estas comunidades. Además, la asistencia técnica y los conocimientos locales (a través de capacitación, infografías, etc.) fueron aspectos esenciales de la satisfacción duradera con los sistemas de iluminación doméstica. Varios ponentes señalaron que las estufas limpias han sido, y seguirán siendo, esenciales para reducir la dependencia de la biomasa y los combustibles sólidos.[:]

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